María Cossio

Nada sale perfecto, ni siquiera cuando ya sabes lo que haces.

Hace unos días hice un live en LinkedIn con Ma. José Latorre, CEO de Comunidad deCEO.

Y antes de contarte de qué hablamos, tengo que contarte cómo empezó: yo no sabía usar bien la plataforma. Ma. José tuvo que rellenar los primeros minutos mientras yo intentaba resolver algo tan simple como conectarme.

Podría haberme dado vergüenza. Y un poco sí me dio.

Pero también aprendí algo que ya sabía en teoría y ahora sé de verdad: la gente no recuerda el tropiezo del inicio. Recuerda la conversación que viene después.

Y la conversación fue buena. Hablamos de una idea que sostengo hace tiempo: el servicio al cliente no es un gasto. Es el canal de ventas más silencioso que tiene un negocio, y la mayoría lo está perdiendo sin saberlo.

Si eres nueva por aquí, este es un buen momento para contarte algo: mi trabajo se mueve entre dos mundos que parecen distintos, pero enfrentan el mismo problema con distinto disfraz.

Está el mundo de las emprendedoras/empresarias: dueñas de negocio, salones, tiendas, equipos pequeños. Ahí el problema casi siempre se ve así: la clienta llega, recibe lo básico, se va contenta, sin quejarse. Nadie la guió hacia algo más. Esa venta (la que no existió) nunca aparece en un reporte, porque no hubo un problema. Hubo una oportunidad que nadie vio.

Y está el mundo corporativo: gerentes, directores, empresas donde la experiencia ya se mide, ya tiene dashboards, ya tiene reportes. Ahí el problema no es que falte información. Es que sobra diagnóstico y falta decisión.

En el live hablé de ambos, porque ambos me escuchaban. Y conté el caso de Authentique, el salón de belleza con quien trabajo hace un poco más de 3 años, como ejemplo de lo primero: cuando llegamos al problema, era la agenda llena, buen equipo, clientas contentas, y una caja que no reflejaba lo que se trabajaba. No faltaba actitud. Faltaba sistema comercial. Cuando lo instalamos, las ventas subieron sin que nadie empujara.

Amo lo que hago. Y a veces se me olvida decirlo así de simple, sin vueltas.

Lo curioso es que esa misma semana, la vida me iba a poner del otro lado del mostrador. Como clienta, no como consultora. Te cuento la próxima semana.

Para que lo pienses: ¿cuántas veces no empiezas algo por miedo a que el inicio no sea perfecto?

Con cariño,

María Angélica Cossio